NOTA: no sólo vamos retrasados, sino que además salen los posts desordenados... vigilad la fecha!
Sé que no estoy poniendo los nombres de los sitios que visitamos, pero es que me suena todos igual. Sílabas seguidas en las que predominan la W, la K y muchas H intercaladas.
El primer sitio al que vamos hoy es un templo budista al que se llega subiendo más de 300 escalones. A mí, que esto del budismo me interesa mucho, me falta tiempo para ir a coger el funicular. Ya, si eso, bajaremos los escalones.
El sol y el calor que hace arriba es insoportable. Y la cantidad de dorados que hay contribuye a reflejar la luz y multiplicar el calor.
Hay Budas por todos los lados: grandes, pequeños, de cristal, dorados, verdes, naranjas...
En las salas de oración, donde están los Budas grandes, hay que entrar descalzos y de rodillas, no se puede ir andando hasta donde vayas a estar. Los pies no pueden apuntar a Buda y hay que seguir las normas tipicas de vestimenta.
Si quieres, te acercas (sin levantarte) hasta un monje que hay allí dentro y te bendice (supongo, porque no le entiendo nada) y te pone una pulsera de hilo blanco con un nudo por todo adorno. Tan simple y tan bonita.
Los monjes budistas posan para foto encantados. Y parece que les encantan los niños. Ojo con decir eso en la Escolanía de Montserrat.
Hay un montón de rituales para hacer, esto parece un parque de atracciones. Que si echar aceite en unos quemadores, que si dar tres vueltas a la pagoda, que si tocar una hilera de campanas... Bueno, son campanas pero los Mataronins de aquí dicen que es el armario de cascos del Robafaves...
Y de templo en templo, llegamos al Silver Temple en su sesión de noche.
Para que os hagais una idea del calor que hace, con la entrada te dan una botella de agua.
El templo plateado es, pues eso, plateado. Todo repujado y extremadamente bonito. Pequeño, eso sí. Y sólo pueden entrar hombres.
Asistimos a una ceremonia budista que, por suerte para Criss e Ingrid, se celebra en el exterior. Bueno, se celebra por todas partes porque rodeamos el templo caminando, entramos al templo de al lado, vamos hasta la pagoda... parece una gimkana.
Pero empecemos por el principio... antes de que de comience la ceremonia, Toni y yo entramos a visitar el Silver Temple (es sólo una de las varias contrucciones que hay aquí). Es pequeño y está repujado incluso el suelo.
Al salir, hay un hombre con un micrófono que va dando explicaciones de todo y yo me acerco a preguntarle por unas botellitas de vidrio que he visto dentro, a ver qué son. El hombre me lo explica con más intención que yo comprensión de lo que me dice. Le explico que venimos de España y que estoy empezando con la meditación y empieza a explicarme los pilares del budismo, a saber:
-Hacer el bien.
-No hacer el mal.
-Calma mental.
Me da unos folletos para que vuelva al día siguiente porque imparte cursos de meditación.
A partir de ese momento... somos la "Spain family". Nos van nombrando en el sermón (¿se llama así en el budismo?) y nos hacen sentarnos en primera fila, en unos asientos especiales. En la ceremonia, todos los asistentes deben atarde unos hilos blancos que cuelgan del techo a la cabeza.
Después salimos fuera, escribimos nuestros nombres en una inmensa tela amarilla con la que envolveremos la pagoda más tarde. También damos la tres vueltas de rigor al Silver Temple con una vela encendida que depositamos al final alrededor del templo.
Seguro que se me olvida algo porque ha sido un buen rato de no parar.
Decidimos recorrer el mercadillo que hay en los alrededores para cenar algo. Marc y Jan se quedan ensimismados viendo como un artista local talla a mano unos preciosos elefantes de madera.
Por fin probamos durian, una fruta apestosa y asquerosa, prohibida por su olor en todos los hoteles de Thailandia. Esta no huele especialmente mal (le falta un día al parecer) y no está mal de sabor, aunque mejoraría con algo de frío. Tiene la textura de un mango muuuuy mantecoso.
Pero hay que volver al hotel... y por aquí no hay tuctuc xxl... pues nada, nos metemos 4 adultos, 2 niños y un carrito de coche en este de la foto y... a dormir!
Juan Carlos














De tant resar, meditar i voltar quasi m'he marejat, hehehe
ResponderEliminarPerò que bé us ho esteu passant, encara que vulguis dissimular
Ramon
El temples són super macos... però aquests budistes són molt maxistes :(
ResponderEliminarA tu que tot el tema de la meditació t'agrada, segur que estas disfrutant ehhh?? :)))
Per cert, no sé si t'ho he dit, però els retrats que fas, m'encanten
Carol