Hoy será un día tranquilo y aburrido. Hemos decidido descansar un poco, entre otras cosas porque mi rodilla ayer estaba fatal, con un menisco fastidiando.
Los desayunos con "La Pantera Rosa" en el móvil se convierten en un cine de verano...
Así que para no comprometer el resto del viaje, nos hemos levantado tarde (¿las 9h es tarde?), desayunado tranquilamente y os hemos dirigido hacia la zona de Chinatown, donde hay un mecadillo en el que queremos hacer alguna compra.
Lo único que compramos son unos dulces (por llamarles de alguna manera). El mercado es prácticamente entero de comida y los alrededores de ropa y demás, pero para gente de aquí. Un mercado bonito de ver, pero no para gastar.
Como andamos buscando un reloj para Marc, le pedimos a un taxista que nos lleve a unos grandes almacenes que hemos visto... y nos lleva a una especie de Carrefour cutre que está en las afueras. Total, para no comprar nada...
Comemos allí. A ver... hay cosas que no entiendo. Y no me refiero al nombre de los platos en tailandés. O sí.
Porque, a ver... si tienes los nombres en thai y en inglés y además tienes UNA REPRODUCCIÓN EN 3D, no sé si de plástico o cerámica... ¿como es posible que pida fideos y me pongas sopa? Qué sí, señora, que será el mismo plato, pero en el mío los fideos están nadando. Qué digo nadando... ¡ahogados!
Es que es indignante porQUE SOPA MÁS COJONUDA! Vale, señora, estamos en paz. Sí a eso le sumas un té thai con leche calentito.... genial.
A la salida no hay manera de encontrar taxi hasta el hotel, porque estamos en el exterior de las afueras de lo que rodea la parte más alejada de la ciudad. O casi.
Vemos pasar uno, lo paramos y nos pide el doble de lo que se paga normalmente. No nos da tiempo ni a negociar, en cuanto oye el "no" arranca el hijolagranputa.
Por suerte, en el centro comercial nos ayudan. Aquí no hay Uber ni Cabify, sino Grab. Nos piden uno, que tarda 20 minutitos y se presenta una van de 9 plazas que nos lleva al hotel justo cuando empieza el diluvio universal. Si sigue lloviendo así mucho rato, tal vez tengamos que repoblar el planeta o algo así.
Un ratito de siesta en el hotel y nos vamos hacia el Sunday Market, o sea, el mercado de los domingos.
Reconocemos muchos vendedores que hemos visto en otros mercados, así que compras poquísimas, porque ya está todo visto.
Cenamos pizza en un restaurante italiano que... seguro que estáis esperando las críticas y que me queje de cosas. A ver, la pizza no era la mejor del mundo ni tenía ingredientes a cascoporro... pero se agradece algo que no pique ni sepa a especias o a soja.
Ojo a esto: una banda de músicos ciegos que se ponen en fila para no cortar el paso.
Bueno... ya os he dicho que hoy iba a ser tranquilo y aburrido... a ver qué tal mañana... yo de vosotros, no me lo perdería. ¡Gracias a todos por estar ahí!
Juan Carlos







Veig que heu tingut un dia avorrit... o no?, però la pizza sembla que estava prou bé, pel que deia l'Íngrid.
ResponderEliminarLa pluja refresca l'ambient?, aquí ni pluja ni res, 36 graus ara mateix a Cabacés, hahahaha
Ramon
Dia tranquil però fotos xulíssimes. JC d’aquest viatge em quedo amb aquestes fotos... transmiten moltes coses...
ResponderEliminarCarol