domingo, 14 de julio de 2019

13 Bangkok - Mae Klong - Damnoen Saduak

Después de desayunar nos acercamos a dar un pequeño paseo por Khao San, que aún no habíamos ido. Aunque ver monumentos y cosas turísticas está bien, lo más interesante siempre es ver las costumbres ajenas. 


Bueno, no. Lo más interesante es disfrutar de mis sobrinos, que es el objetivo de este viaje.
Ellos disfrutan despidiéndose de un amigo que han hecho hace 3 minutos y con el que no han cruzado ni una palabra. Sólo se han disparado agua.


Un paseo por Khao San Road por aquello de decir que hemos estado y volvemos al hotel, que nos viene a buscar un taxista para llevarnos a nuestro próximo destino. Hemos contratado una minivan (furgoneta) de 9 plazas que por dentro parece una limusina por lo hortera. Bueno, a medio camino entre limusina y club de striptease.
Eso sí, salir de Bangkok es un infierno y nos metemos en un atasco de más de una hora... 


El mercado de Mae Klong es conocido porque cuando pasa el tren desmontan y vuelven a montar los puestos en segundos.
Habíamos calculado llegar al tren de las 14:30, pero vamos tarde.
Tan tarde que justo entrar en el mercado por un callejón más estrecho que Gibraltar, ya estaba pasando el tren de las 15:30h. Y como los burladeros para evitar ser atropellados son pequeñísimos, casi individuales y ya están llenos de esos pesados guiris con sus cámaras de fotos, apenas consigo colar a Marc para que vea como vuelven a montar el mercado.



Los mostradores tienen unas ruedas que permiten retirarlos enseguida y los toldos se recogen rápidamente. En el suelo queda algo de mercancía que queda justo por debajo del tren. Aquí viene el de sanidad y necesita un cargamento de bolis...


Nos damos un paseo y aprovechamos para comer mientras esperamos el tren de las 17:40, hora en la que cierran el mercado, así que nos tememos que la mayoría de puestos estén ya cerrados.
Encontramos un bar junto al mercado que no es para guiris y allí vamos de cabeza. Es tan poco para guiris que solo tienen carta en thailandés, pero el camarero es extremadamente amable y nos ayuda con todos los platos.
Pedimos 4 cocacolas... ¡¡y salen a comprarlas al super de al lado!!


La comida thailandesa es sabrosísima y picante. Me gustaría poder probar muchas más cosas pero el miedo a que mi cuñada me riña por comer cosas lavadas con agua o crudas o con bacterias o contaminadas o radioactivas limita mucho mis elecciones. Comemos muy bien y muy barato. Mola
.

Vemos pasar el tren y hacemos todas las fotos de rigor. Los puestos están casi recogidos, pero no hay guiris y hay espacio para moverse bien.

De nuevo a la furgoneta para ir al hotel de Damnoen Saduak. 

Al llegar, como siempre, primero te la quieren meter. Que sí, que en su web dicen que ellos tienen un barco que te lleva gratis hasta el mercado flotante... pero que no es verdad y que puedes contratar un tour por 1.000 bahts (30€) en un barco de 35 personas...
Cuando le decimos que อึสำหรับคุณ (una mierda para tí) nos dice que bueno, que si que hay un barco pero sólo es gratis para habitaciones más cara. ¿Perdona? ¿Tienes habitaciones más caras que una de 6 personas? Ah, que el barco está estropeado... ah, no, espera... que sí, que tienen un barco que nos lleva y nos trae gratis. Así, sí.
Les preguntamos donde podemos cenar algo y ae encargan de traernos comida a la habitación: arroz, tortilla de cerdo, alitas pollo con salsa de nosequé y un caldo de col, puerro y albondiguitas de carne que si le echo galets, ya tenemos cena de navidad. Espectacular.

Como el hotel tiene embarcadero propio, nos acercamos a echar un vistazo.



La calma que hay nos confirma que ya no estamos en Bangkok y que Thailandia promete mucho...

Juan Carlos

3 comentarios:

  1. Oleeee… Això del tren deu ser molt curiós… Ho he vist a la tele i flipava… Així que ara estic flipant perquè ho heu vist in situ.
    M'encanta la teva traducció de les paraulotes… jajajajaj i lo d'anar a comprar les cocacoles… jajajaja me parto.
    Un altre cultura molt interessant…

    Carol

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  2. Això de les cocacoles m'ha recordat quan alguna vegada hem parat a un restaurant al Marroc o Tuníssia i veure que, després de demanar el menjar, sortia un paio amb la mobilette a comprar el que havíem demanat, hahahaha

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