martes, 16 de julio de 2019

16 Erawan (Kanchanaburi)

Hoy sí, hoy vamos a Erawan. Hay cascadas, monos y un buen trozo por andar.
El desayuno del hotel ha mejorado notablemente, coincidiendo con la llegada de más clientela. ¿Casualidad? No lo creo.
Nuestro chófer de hoy nos lleva a hacer la ruta por los bancos para poder sacar dinero, pero estàn cerrados. Y eso que según el horario de la puerta, hace una hora deberían haber abierto. Pues nada, a la vuelta.
El parque nacional de Erawan consta de 7 cascadas, a cual más lejos (y tal vez más bonita). 
Quitando algún pequeño trocito de escaleras, la subida no es muy pronunciada y se hace más o menos bien, aunque yo preferiría un teleférico y hacer la ruta de bajada.


Lo primero que encontramos al entrar a Erawan, después de pagar, es una zona de restaurantes. Hay que tener presente que a partir de la 2ª cascada no se puede subir comida (por los monos) y que hay que dejar un depósito de 20 bahts por botella (por los cerdos).
Mi consejo: no seáis guarros pero tampoco pagueis el depósito de 20 bahts, sobre todo si tenéis pensado salir del parque cuando ya hayan cerrado la consigna...



Hemos dicho que había 7 cascadas. Y yo me pregunto ¿es necesario verlas todas?
No os relataré todas las cascadas porque no terminaríamos nunca. Aquí vemos algún letrero en el que piden que se respeten la moral local y que no te bañes sin camiseta o con bañador cortito. De hecho, aquí se bañan vestidos, quiero decir con tejanos y todo. Los occidentales van en bañador o bikini normal y no pasa nada.
¿Lo mejor del parque? Salir vivo de la caminata. No, es broma. 
Bueno, no es broma, pero lo mejor del día y del viaje sigue siendo ver la expresión de alegría de Marc y Jan cuando ven cualquier cosa. Agua, piedras, animales, pan... Y ver como Marc llama a gritos, emocionado, a su hermano pequeño para enseñarle una cascada (otra más).


Por el camino encontramos diferentes animales, como por ejemplo este que arrasa con todo lo que pilla. Detrás se puede ver un jabalí.



En cada cascada hay una piscina natural y un puesto (una pequeña plataforma de bambú) para que estén los vigilantes del parque, que van vestidos de militares. Imagino que será porque es un parque nacional, aunque en Thailandia les gusta el tema de uniformes. Todo el que lleva uno, lleva también medallas, incluído el revisor del tren. Algunas tiene un tobogán natural hecho por el roce del agua y de los culos de bañistas.


Seguimos caminando. Mis esperanzas de que me atropelle un camión para dejar de sufrir andando se desvanecieron hace mucho. En total caminaremos unos 93 km y tardaremos 17 horas. Aquí hay un cartel informativo que dice que son 2 km con un desnivel de unos 800m, pero mis pies y mi espalda dicen que eso está equivocado.


Por suerte llevamos agua, aunque no comida, para que no te ataquen los monos. ¿Qué monos? Estos:


En el camino (¡¡por favor, que termine ya esta caminata!!) encontramos árboles que son considerados sagrados. ¿Por qué estos y no otros? Vete tú a saber.
El caso es que dejan aquí trajes y collares como ofrenda.


Cuando POR FIN!! conseguimos salir del parque le decimos a nuestro chófer que necesitamos comer algo. Son las 5 de la tarde y no hemos comido nada desde el desayuno a las 7:30h. Nos metemos en el primer restaurante que vemos intentando que nos den algo de comer, lo que sea.
Aprovechamos para probar la Fanta verde (piña y no sé qué más) y la de fresa, las dos con un sabor de gominola muy dulzón.


Sigo disfrutando haciendo retratos que cada vez son menos robados. Al principio me daba más corte por aquella idea del zoológico humano (los turistas que hacen fotos de personas como "objetos"; por ejemplo, aquí serían aquellas mujeres de cuellos alargados articialmente con aros de metal) pero cuando veo que a Marc o a Jan los fotografían sin compasión los asiáticos, se me pasa. Además, intento fotografiar la cultura de aquí, la del día a día.

Mis retratos de hoy:
Un/una vendedor/a ambulante de collares que no tengo ni idea qué son ni que representan (pero que llevan todos los conductores en el retrovisor) y dos señoras que en lugar de perder la vida mirando el facebook, se relajan en el río.





Juan Carlos



2 comentarios:

  1. M'encanta aquesta foto de les senyores que no perden la vida mirant el Facebook, hahahaha

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  2. Boníssima la foto de les senyores
    Paqui

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