Teníamos intención de visitar el Parque Nacional de Erawan, pero hay posibilidad de lluvia, así que lo dejamos para mañana. Para hoy contratamos una excursión a visitar unas cuevas en Tailandia con amenaza de lluvia. ¿Que puede salir mal?
Nos recoge un 4x4 de 7 asientos y la primera parada es a poner gasolina. Será una tontería, pero mientras estás repostando te ponen un cartelito sobre el capó, imagino que para hacer publicidad y de paso que no arranques con la manguera puesta.
La primera cueva en pequeña y tiene un Buda dorado enorme. La antítesis de la Moreneta.
La cueva en sí no tiene más, aparte de una calor y humedad por encima de lo soportable por la raza humana no-tailandesa.
Bueno, tiene un gong que es imposible no tocar, claro.
También tiene una vendedora de incienso justo a la entrada donde le da una preciosa y difusa luz de costado y que además no se inmuta cuando ve una cámara...
Esta es muy grande y el buda es pequeñito. País de contrastes.
Claro que Lola es veterinaria y juega con ventaja.
El resto de salas conforman un museo de los caprichos de la naturaleza iluminados de la peor manera posible. La poca luz que hay está mal situada, te deslumbra a la cara por estar medio rota y no realza los detalles de la cueva. Que será un sitio humilde, pero te cobran por entrar a una cueva que la única infraestructura que tiene es una cable muy largo con unas bombillas...
Y además se han dejado la calefacción encendida, como en la otra.
El chófer nos lleva a una cascada con la advertencia de que debemos estar en el punto de encuentro a las 15:10 o’clock en punto cero cero, porque si no el tren se irá sin nosotros.
Pues nada, veamos que tal es este Isla Fantasía natural de un solo tobogán.
El agua es de ese color que tiene el agua en Thailandia. Eso no impide que nuestros dos diablillos anden locos por bañarse con la firme promesa de que si cayeran dentro del agua cerrarían la boca hasta pasado mañana para que no les entrase ni una gota de agua portadora de bacterias asesinas (y diarréicas).
Los niños suben por una escalera hasta la cascada superior y de allí bajan hasta tirarse en bomba. ¿Medidas de seguridad? Por favor...
Un detalle: todos llevan puesta la camiseta. Se bañan con ella.
Por cierto, se alquilan flotadores.
¿Lo mejor del viaje? Ya os lo puedo decir: Marc gritando a su hermano que viniera porque era chulísimo.
El baño es corto porque hay que comer. Entramos en un restaurante próximo y pedimos un pollo entero a l’ast y fideos pad thai. Nos traen un pollo entero a l’ast y arroz. Supongo que señalar con el dedo la carta es un problema idiomático.
A la carrera llegamos al coche que nos lleva a la parada del tren donde tenemos tiempo de sobrar de comprar los billetes, subir al tren, perder y encontrar una zapatilla de Jan, bajar a hacer fotos desde fuera, hacer fotos desde dentro y esperar un ratito.... vaya con las prisas.
Arranca el tren y ocupamos todas las ventanas del lado derecho, que es donde hay buena vista. De momento vamos solos en todo el vagón, aunque en las próximas paradas subirán más turistas y un montón de niños con uniforme escolar.
El viajecito son dos horas y algo. Por suerte en nuestro vagón los asientos son acolchados, porque en el de al lado son de madera. Ya puede ser bonito el paisaje...
Entre arrozales, plataneros y montañas raras llegamos a la última parada: el puente sobre el río Kwai.
Si eres un fan de la historia o de la Segunda Guerra Mundial, te gustará.
Si no... en fin.
Vamos a la embajada, digo, al Seven Eleven, a comprar agua y repelente de mosquitos. Nuestro chofer nos ha recogido en el puente con un tuctuc de esos XXL y nos lleva de vuelta al hotel.
Toca poner una lavadora, cenar, escribir el blog y descansar...
Hablando de lavadoras... no sé qué tiene Thailandia, debe ser el agua embotellada, pero huelo a sudor. Mucho. Normalmente mi sudor es de rico, de los que no huelen. Pero aquí... uff...
Juan Carlos












Just quan estava llegint el blog he pensat que parles molt de la calor... en fa molta oi? i arribo al final del post i llegeixo lo del suor...jejeje... es que no m'estranya… amb la calor que fa...
ResponderEliminarPer cert, amb lo de la seguretat m'has deixat alucinada... M'imagino que viatjant amb nens et fixes molt més…
Per cert… Xulíssima la foto del Marc al tren...
Carol
Entre la mullena per dins i la de fora no és estrany que feu una mica d'olor... encara que la suor sigui de rics, hahahahaha
ResponderEliminar