Esto no empieza bien... camino del aeropuerto recibo una llamada telefónica en inglés. Al oirlo, tengo la esperanza de que sea un príncipe guineano en el exilio que me necesita para cobrar una fortuna... pero no.
Resulta que el vuelo se retrasa más de dos horas y perdemos la conexión en Doha, por lo que nos ha reubicado en otro avión y en lugar de llegar la tarde del 10 llegamos la madrugada del 11. Una noche de hotel perdida.
Lo que iban a ser dos horas largas en el aeropuerto de Doha se transforma en 11 horas...El avión de Qatar Airlines es sorprendentemente amplio, el personal muy atento y te sirve lo que necesites. Yo pido agua un par de veces y la pasajera del otro lado de mi pasillo necesita una botella de oxígeno porque se encuentra fatal.
Jan sube por primera vez en su vida a un avión. Y se nota por esa excitación que sólo pasa cuando haces una cosa por primera vez. Ya en el aeropuerto no deja de señalar a los aviones y gritar "vió, vió!".
Marc, que ya es experto en esto, está igualmente emocionado por el viaje. Y se nota por esa excitación que sólo pasa cuando haces una cosa con la frescura de un niño.
Eso sí, los dos sucumben ante la pantallita donde seleccionan algo de (su) cine clásico: Los Minions.
Llegamos a Doha recién salido el sol. Resulta que el hotel que nos pone la compañía para pasar unas horas es un cinco estrellas que no está mal. Tiene una piscina cubierta en la que los niños se lo han pasado genial, o eso me han contado porque yo he preferido descansar un ratito en la cama.
Nos han dado un vale de 100 QAR (moneda qatarí que equivalen unos 24€) para comer en el restaurante del hotel. El self service es bastante completito sin ser una exageración, así que aprovecho a probar diferentes hummus locales y a hincharme de postres como si no hubiera un mañana. Y si sigo comiendo así, no lo habrá. El self service cuesta 60, así que aún nos quedará para un té mientras esperamos el bus al aeropuerto.
El bus nos lleva de vuelta al aeropuerto, donde hay un oso enorme en forma de lámpara. Un oso curioso.
Otras 6 horas de avión nos llevan hasta Bangkok.
Este nuevo avión de Qatar también es sopredentemente cómodo. Puedo estirar los pies del todo y dormir no muy incómodo. Y la selección musical del avión es inmensa. Destaca el último cassette, perdón, disco de Camela.
Allí nos debería esperar el taxista,aunque con estos cambios de horario, día y vuelo no estamos muy seguros de ello. Pero sí, nos reciben con un cartelito con nuestro nombre y nos llevan hasta un taxi de 9 plazas con dos sillitas de bebé y luces de discoteca. Por fuera furgoneta y por dentro limousina de despedida de solteros.
Bangkok tendrá que esperar.
Juan Carlos





Bé!!! Ja estic aquí com cada any!!!. Aquest any vaig una mica tard i m’haig de posar al dia... però no patiu que ja ho estic fent.
ResponderEliminarAquest viatge promet encara que no heu començat bé (però això de l’hotel de 5 estrelles ha estat molt bé).
Vinga cap a Bangkok!
Carol
Ep!, no us queixeu, que el que us han donat a canvi del retard val la pena, hahahaha
ResponderEliminarJa estic aquí, Más vale tarde que...
ResponderEliminarPaqui